viernes, 26 de agosto de 2011

Me robaron el iPod

Me robaron el iPod. El hecho en sí mismo me enoja sobremanera. Un iPod Touch, como un iPhone o un buen smartphone es una herramienta genial. Es literalmente todo lo que necesitas en tu bolsillo -bueno, bueno, quizá no "literalmente" pero facilita mucho las cosas. Pero más allá del terrible hecho en sí, quería contarles como pasó.

Es verdaderamente un aparato de otro mundo; digamos que al punto que quizá de verdad alucinaba que estaba en otro lado, un lugar donde uno puede 'ostentar' tecnología sin la amenaza constante de ser asaltado. Hace meses que no cargo libros: los leo en iBooks. Estaba yo leyendo "El Nombre del Viento", una novela de fantasía medieval que narra las desventuras de un talentosísimo mago. Curiosamente leía la parte que narra su adolescencia en la que, huérfano, tuvo que vivir en la calle, robando para subsistir.

La ironía es trágica. La combi en la que viajaba estaba en el semáforo de Canevaro con la Arequipa; justo cuando leía en la pantalla LCD multi-touch un episodio en que una revelación le abre al protagonista la posibilidad de dejar esa vida en la miseria para lanzarse a su destino, aparece de pronto el mío. Tenía la forma de un joven delgado de ropas anchas que como una sombra se asomó por la puerta de la combi. Con una destreza asombrosa y una precisión matemática extiende su brazo que, cual garra, me arranca de las manos su tecnológica presa. Yo, que lamentablemente me hallaba sentado quizá demasiado cerca de la puerta del vehículo, pude ver -y lástima que suene a cliché pero es la purita verdad- como en camara lenta cómo en segundos se apoderaba de mi dispositivo movil.

Tras uno o dos segundos de desconcierto, la adrenalina se me sube y me urge a perseguir al ladrón que ya corre con el botín. De un salto me bajo de la combi y comienzo la carrera, para ver que no se trata de un individuo de ropas anchas, sino de dos que corrían juntos; y al influjo se adrenalina se le interpuso un influjo de... "prudencia", digamos. No me doy por vencido y veo que a unos pasos en la otra dirección se encuentran dos miembros del serenazgo de Lince (¿¿que hago con un iPod en Lince??) "Me acaban de arranchar el iPod, se fueron para allá! Uno de ellos llevaba una polera ploma con rojo; el otro traía una gorra". Después de repreguntarme muchas e innecesarias veces, un agente motorizado (un tipo en una moto de juguete) salió en su busca, mientras yo me preguntaba... "En realidad me entendió este tipo? ¿Qué va a hacer si los encuentra?"


Me quedo con su compañero a pie, y al rato llega una camioneta del serenazgo, "Suba, los buscaremos". Me subo al asiento del copiloto. Yo me empezaba a sentir como Gerard en El Fujitivo, o como Fuji "buscando" a Vladi... ¡Vamos por ellos!... Empezamos nuestro recorrido por las calles aledañas a un ritmo algo lento debido al tráfico. La "persecución" era ciertamente decepcionante y la adrenalina descendía a niveles abismales... entonces viene la lucidez:
-¿Qué vamos a hacer si los encontramos? Nos bajamos?- le pregunto al sereno que manejaba.
-Nosotros no tenemos armas... somos unidades de prevención... (¿¿Prevención?? ¡¡¡Me robaron un iPod en la esquina en la que "prevenías"!!!)
-Entonces qué hacemos?
-Llamamos a la policía
-Y ellos vienen?
-La verdad no... y eso que la comisaría esta a una cuadra... Habría que identificar con mucha seguridad al ladrón.
-Mira, los ví bien rápido... aunque de repente los reconozco...
-De todos modos sería bien dificil, los policías estan desanimados, siempre capturan a los mismos y los tienen que dajar ir de inmediato... ¿a donde te dirigías?, de repente te puedo acercar...
-A Jesús María....

Me di cuenta de aquello que ya sospechaba. El fín de este paseo era ese: un pequeño recorrido para jugar a buscar al sospechoso y luego el premio consuelo de que te jalen a tu destino. Pasamos por callejuelas, vimos caras sospechosas, grupos de muchachos de mala pinta, pero evidentemente era imposible -e inutil- identificar al delicuente. Al final el sereno me dejó en Salaverry con San Felipe, donde tomaría mi carro.

Así me fue arrebatada esa pieza tan exquisita de tecnología que es el iPod... espero que, como el personaje del libro cuya lectura los ladrones interrumpieron, se justificara en algo el hurto por una necesidad seria y que no se venda para fines surperfluos o dañinos como compra de droga. Aunque tengo una certeza: a donde sea que vaya a parar el aparato, hará más facil y útil la vida de alguien (hasta que se la roben u__u).

2 comentarios:

  1. Se que esto suena utópico y que depende de las circunstancias pero igual lo voy a decir: Si hicieras ejercicios todas las mañanas hubieses sido capaz de recuperar tu "pieza tan exquisita de tecnología"(jajaja, me río porque no parece TAN exquisita) por tus propios medios. O al menos intentarlo, porque ese intento, hubiese sido un relato mucho más emocionante.

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  2. Eso me pasa por no bajarme la aplicación de Chuck Norris... les hubiera metido una patada giratoria a ambos choros.

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