lunes, 30 de mayo de 2011

Dispararle al rehén.

A menos de una semana de las elecciones y viendo el nerviosismo, resentimiento, rencor, miedo (creo que podríamos sumar cualquier sentimiento negativo del diccionario) se nos hace más evidente la contradicción interna que nos genera tener que votar por el mal menor. El mal menor, evidentemente, no significa "mal pequeño"; ambos males pueden ser muy grandes, solo que uno es del tamaño de un elefante y otro del tamaño de una ballena azul.

Esto me ha hecho pensar en una frase sacada de una cita de la película Speed "Máxima Velocidad", con Keanu Reeves y Sandra Bullock. Cuando Harry (Jeff Daniels) pregunta a Jack (Reeves): 
"Pregunta: Estas en un aeropuerto, un hombre armado tiene una rehén y la usa como escudo. Está a punto de llegar a un avión. Estas a 30 metros. ¿Qué haces?"
"Dispararle al rehén". Responde éste. 
Minutos mas tarde, debido a los grandiosas consecuencias del cine que todos aplaudimos emocionados, el villano de la película, que estaba armado con bombas que el mismo Coyote envidiaría, logra tomar al propio Harry como rehén. Ante la duda de Jack, Harry le recuerda "yo soy el rehén" en alusión al ejercicio mental de antes, lo que lo hace reaccionar y le dispara a su amigo y compañero en la pierna. Esto deja desconcertado al villano y Jack aprovecha para detenerlo y salvar a todos de la bomba.

¿A qué viene todo esto? (A parte de que esa película me gusta) Viene a que hoy veo al Perú como ese rehén. En un escenario que nadie imaginaba hace solo 6 meses, el país se ve a si mismo "secuestrado" entre los que la convención de los más o menos entendidos con acierto a calificado como las dos peores opciones posibles.

El Perú es el rehén y votar por el mal menor (no el mal pequeño) es dispararle para salvarlo de la bomba. Muchos sabemos que la bomba de Humala significa cosas diversas para distintas personas: para quienes temen por la estabilidad económica, es una explosión que arrasa los cimientos de lo construido en la última década, con posturas que ahuyentan las inversiones; para los que temen por la estabilidad institucional, la forma política populista y mesiánica que representa es el germen perfecto para una dictadura apoyada por las masas; para los cristianos y todos los que defendemos la vida y la familia, representa una serie de políticas que van en contra del derecho más inalienable y contra los valores que la mayoría comparte.

Si Humala es la bomba, y el Perú es el rehén, votar por Keiko es dispararle al rehén. La bala duele. Harry maldijo a Jack por haberle disparado. Harry tuvo que dejar la acción y dedicarse a un trabajo de escritorio mientras cojeaba su recuperación. Keiko es un mal menor, pero un mal al fin y al cabo. No soy como los ilusos que le creen a Keiko, o como los que saben que no es una buena opción y la defienden como si fuera una santa. Su gobierno no va a ser bueno, su entorno es nefasto y va a dejar su huella en el país. Quizá sea ganar tiempo para que no estalle la bomba, darle más minutos para que estalle más tarde o para que el progreso y una juventud consciente se encargue de desactivarla.

Pero hoy, Perú, te vamos a disparar. Sabemos que te paras nervioso a merced del bombardero. Te va a doler -ya te han disparado antes- pero es por tu bien (o por tu mal menor), te salvaremos de la bomba hasta otra ocación. Pero no te dejaremos solo; atenderemos tus heridas y veremos que no haga mucho daño. Estamos juntos en esto, estamos avisados. Estamos de pie.


¡Bang! 

 

jueves, 19 de mayo de 2011

Mini-Rant o un "comprimido de catarsis"

Hace más de una semana que quiero escribir -en contraste con el tono habitual de este espacio- mi siguiente post sobre el conciertazo que Paul McCartney ofreció en Lima pero no he tenido ni un poquito de tiempo para mi solo!!! Quiero que el día tenga 28 horas!!! Y para colmo de males, los cursis e impolutos siguen con su irrelevante voto en blanco. Y ahora resulta que Humala no era el candidato de Chavez sino Keiko (ya pues!) y que Alvarito cree que a alguien le importa que él cree que Toledo es el paladín de la democracia. Y que Ciro dicta cartas a los mediums ¡como si se pudiera jugar con la vida de una persona!
Bueno, ahí esta. Saludos!

 

 

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Voto en Blanco, o "Lavarse las manos"



Sigo encontrando gente que quiere votar en blanco. Dado el panorama electoral es totalmente entendible que muchas personas de buena voluntad lleguen a esa conclusión pero, pese a que ninguno de los dos candidatos califica siquiera como "pasable", me parece que no decidir por ninguno es una actitud improductiva y errada, sin dejar de ser, claro está, democrática. Yo lo veo más como "lavarse las manos" sobre el destino del país, y eso es, en el mejor de los casos, un poco irresponsable. Estos son mis argumentos:



Sobre el argumento del "voto de conciencia"
Votar en blanco o viciado es un acto de protesta, de reivindicación y autoafirmacion personal sin consecuencias prácticas reales en proporción a la "intencionalidad" del acto. Es decir, tu protesta no va a interesar a nadie, no la va a registrar nadie (salvo un NN de la ONPE) y tu conciencia va a seguir siendo la misma. En ese sentido, es un romanticismo muy lejano de la objetividad y de la "eficacia" por así decirlo.

Sobre el argumento de "no va a ser culpa mía"

Premisa: uno de esos 2 va a ser presidente.
Corolario1: si yo voto por uno de ellos, parte de lo que haga ese, va a ser un poquito mi culpa.
Corolario2: si no voto por ninguno, lo que haga quien sea de los dos que gane, va a ser un poco mi culpa, pues no decidí a ayudar a que gane el otro.
Evidentemente este argumento se aplica principalmente cuando existe la conciencia de que por mas que los dos sean atroces, uno es más atroz que el otro, y ese "mal mayor" se suele saber quién es por concenso.

Sobre el argumento del pasado (o "los pecados del padre")
La mayoría de personas que conozco que van a votar en blanco, sabe que Ollanta Humala es un agente muy peligroso para le economía, soberanía y las libertades personales del país. Eso es muy preocupante y un gobierno como el que presenta puede tener consecuencias nefastas para el país que van mas allá de los 5 años de su periodo (en el peor de los casos, se enquista como un parasito por decadas; en el mejor, la economía queda rezagada y desacelerada). Los que no van a votar por Keiko, sobre todo lo hacen por el recuerdo del nefasto y corrupto gobierno de su padre, de la lacra social que significó y por los millones que su mafia robó. Esto genera un resentimiento muy grande, una desazón de haber sido estafado y darle nueva oportunidad al estafador. Si miramos fríamente, es sobre todo una decisión sobre el pasado, sobre lo que (aunque dolió) ya fue. La desición de no votar por Ollanta es una decisión sobre el presente y el futuro; un futuro en que la libertad y la economía no se vean comprometidas por este "mesías" y su tropical entorno.

El sentimiento y el país
En suma y por lo arriba expuesto, pienso que votar en blanco o viciado no sirve. Vayamos a votar con el cerebro, y no con el higado; con la razón antes que con el sentimiento. El llamado "voto de conciencia" fue cosa de la primera vuelta, muy emocionante para muchos de nosotros de sentirse parte de algo que se veía como un paaís mejor, pero nuestro querido Perú, el resto del Perú, se encargo de darnos en lugar de ello a escoger entre dos propuestas que generan pavor. Pero pienso que cualquier ejercicio mental nos puede dar a cada uno, según sus convicciones e incluso según sus intereses personales (muchos de nuestros trabajos prosperan si hay inversión y economía estable) un mal menor que represente para nosotros un modelo de país más aceptable según lo que queremos del futuro -no según el pasado. Por este mismo motivo, reseto y admiro más a quienes deciden votar por el contendor, porque han hecho una opción desde lo que ellos creen que será mejor oara el país, aunque los perciba equivocados.

De más esta decir que en verdad me entristece tener que votar por quien voy a votar (mis sentimientos se expresan claramente en el post inaugural de esre blog: El Perú y mi amor-odio) pero como peruano que quiere ser protagonista y no dejar que la historia pase por delante sin la expresión de mi actuar y mi decidir, me veo en la exigencia de tomar al toro con las astas y ejercer mi capacidad de optar y bancarme lo que se venga en esta ocación, como en otras en las que la libertad puede parecernos una cruz.

lunes, 9 de mayo de 2011

La Zona Rosa o "Cómo pasar piola en la alcaldía".

Luego de más de ciento veinte días de una casi inexistente gestión municipal -en la cual las tímidas iniciativas vienen de aplicar cosas que se han hecho ya en Bogotá por ejemplo, con Mockus- la Sra Villarán nos lanza este hueso, esta distracción con la esperanza de que veamos que está haciendo algo, con un tema que quizá le vacile a una porción moralmente cuestionable de la sociedad limeña, pero que está fuera de lugar por varias razones...

La primera, evidentemente, es la razón moral. No hay que ser especialmente religioso para darse cuenta que hay actitudes y actividades menos aceptables y deseables desde un punto de vista social. Si bien algunos alcalduchos proponen su territorio como posible ubicación, nadie como usuario la quiere cerca de su casa, porque la gente sabe que de alguna manera no es algo correcto, es algo que se hace a escondidas. Algo malo que algunos se han acostumbrado a hacer. Los defensores de la propuesta hablan de "hipocresía" de los que se oponen sabiendo que igual todos lo hacen. ¿Todos? No me parece. Para empezar, estoy casi seguro de que la alcaldesa, por ejemplo, no lo hace. Yo tampoco, y la mayoría de mis amigos y familiares tampoco.

Cuando las estructuras y leyes amparan una actividad, trae como consecuencia una desinhibición moral que antes se daría con mayor dificultad y refuerzan la idea de que es "socialmente aceptable". ¿Cómo promover entonces una actividad que denigra de esa forma sobre todo a las mujeres? ¿Cómo avalar institucionalmente una actividad que es expresion de la vanalización y monetarización del don de la sexualidad humana? La respuesta esta en la misma figura de Susana Villarán: una política socialistoide y liberal de esas que piensa que al pueblo no se le puede enseñar nada y que hay que armar un buen marco legal para amparar sus vicios, legalizando cosas atroces como el aborto, relaciones con menores de edad y el consumo de drogras; vicios que no necesariamente practican pero que en su 'sensibilidad' social no pueden negarle al 'pueblo indomable'.

El otro aspecto es más programático-administrativo. Como bien dicen los defensores de la iniciativa, es verdad que muchas ciudades importantes en el mundo tienen su zona rosa... pero también es verdad que tienen los temas más importantes resueltos antes de pensar en trivialidades: cuentan con sistemas de transporte integrados y eficientes, cuentan con infraestructura peatonal de calidad, suficientes áreas verdes y seguridad en las calles; que son precisamente los temas que nos interesan a los limeños que no votamos por ella, y me imagino que a los que sí votaron por ella también.

Ese es quizá el problema de cuando un "pitufo" logra convertirse -no por mérito propio- en el "outsider" que escala posiciones y arrebata la elección. Cómo no se imaginaba que en verdad podía ganar nunca se puso a pensar en qué iba a ser si es que esa remota posibilidad en verdad se daba. Y ahora los limeños estamos sufriendo las consecuencias. Gracias Bayly!

jueves, 5 de mayo de 2011

Reunión de directorio

El tiempo no pasa…
En realidad, el tiempo sí pasa, pero no pasa nada. Nada,
Los minutos se escapan veloces al letargo del concejo sentado.
Las personas hablan, las palabras son dichas, una vez. Otra vez.
El mismo argumento ha pasado ya por la boca de tres personas distintas… fue defendido tres veces y rebatido cuatro, al final fue dejado de lado, para volver minutos después.
Yo puedo decir eso mismo que tu has dicho pero más bonito, mira…. viste?
Lo obvio ha sido recalcado. Y todos estuvimos de acuerdo.
Lo disparatado se mencionó y muy adecuadamente fue desechado. Y todos estuvimos de acuerdo.

Si la reunión fuera un espacio, sería un gran salón de muros blancos con una sola puerta muy pequeña, con poca luz, con poco aire.
Si la reunión fuera un sonido, seria un zumbido grave, continuo… muy tenue para ser comprendido, pero no lo suficiente para ser ignorado.

Descubrimos que nunca hay demasiadas palabras para decir una sola cosa.
Descubrimos que hay un umbral tras el cual la atención tiende a cero; y quisiéramos que fuera cero.
Descubrimos que después de una larguísima exposición/argumentación de cualquier tema siempre cabe decir al final “… eso es uno; lo otro…” y destruir, de un sólo golpe toda esperanza de terminar.
Descubrimos que quizá no todas las personas de una reunión deben estar durante toda la reunión, y que quizá sub-reuniones serían mas eficaces; pero qué complicado...
Descubrimos que el tiempo es oro, que las agendas deben tener tiempos definidos y que es importante ir cerrando temas lo antes posible.
La reunión termina y nos vamos todos, felizmente, con las cosas resueltas.
Dos horas mas viejo, dos horas más cansado, quince minutos más sabio.