A menos de una semana de las elecciones y viendo el nerviosismo, resentimiento, rencor, miedo (creo que podríamos sumar cualquier sentimiento negativo del diccionario) se nos hace más evidente la contradicción interna que nos genera tener que votar por el mal menor. El mal menor, evidentemente, no significa "mal pequeño"; ambos males pueden ser muy grandes, solo que uno es del tamaño de un elefante y otro del tamaño de una ballena azul.
Esto me ha hecho pensar en una frase sacada de una cita de la película Speed "Máxima Velocidad", con Keanu Reeves y Sandra Bullock. Cuando Harry (Jeff Daniels) pregunta a Jack (Reeves):
"Pregunta: Estas en un aeropuerto, un hombre armado tiene una rehén y la usa como escudo. Está a punto de llegar a un avión. Estas a 30 metros. ¿Qué haces?"
"Dispararle al rehén". Responde éste.
Minutos mas tarde, debido a los grandiosas consecuencias del cine que todos aplaudimos emocionados, el villano de la película, que estaba armado con bombas que el mismo Coyote envidiaría, logra tomar al propio Harry como rehén. Ante la duda de Jack, Harry le recuerda "yo soy el rehén" en alusión al ejercicio mental de antes, lo que lo hace reaccionar y le dispara a su amigo y compañero en la pierna. Esto deja desconcertado al villano y Jack aprovecha para detenerlo y salvar a todos de la bomba.

¿A qué viene todo esto? (A parte de que esa película me gusta) Viene a que hoy veo al Perú como ese rehén. En un escenario que nadie imaginaba hace solo 6 meses, el país se ve a si mismo "secuestrado" entre los que la convención de los más o menos entendidos con acierto a calificado como las dos peores opciones posibles.
El Perú es el rehén y votar por el mal menor (no el mal pequeño) es dispararle para salvarlo de la bomba. Muchos sabemos que la bomba de Humala significa cosas diversas para distintas personas: para quienes temen por la estabilidad económica, es una explosión que arrasa los cimientos de lo construido en la última década, con posturas que ahuyentan las inversiones; para los que temen por la estabilidad institucional, la forma política populista y mesiánica que representa es el germen perfecto para una dictadura apoyada por las masas; para los cristianos y todos los que defendemos la vida y la familia, representa una serie de políticas que van en contra del derecho más inalienable y contra los valores que la mayoría comparte.
Si Humala es la bomba, y el Perú es el rehén, votar por Keiko es dispararle al rehén. La bala duele. Harry maldijo a Jack por haberle disparado. Harry tuvo que dejar la acción y dedicarse a un trabajo de escritorio mientras cojeaba su recuperación. Keiko es un mal menor, pero un mal al fin y al cabo. No soy como los ilusos que le creen a Keiko, o como los que saben que no es una buena opción y la defienden como si fuera una santa. Su gobierno no va a ser bueno, su entorno es nefasto y va a dejar su huella en el país. Quizá sea ganar tiempo para que no estalle la bomba, darle más minutos para que estalle más tarde o para que el progreso y una juventud consciente se encargue de desactivarla.Pero hoy, Perú, te vamos a disparar. Sabemos que te paras nervioso a merced del bombardero. Te va a doler -ya te han disparado antes- pero es por tu bien (o por tu mal menor), te salvaremos de la bomba hasta otra ocación. Pero no te dejaremos solo; atenderemos tus heridas y veremos que no haga mucho daño. Estamos juntos en esto, estamos avisados. Estamos de pie.
¡Bang!


