jueves, 28 de abril de 2011

Yo mismo soy

Quizá este post debió salir un poco antes porque narra mas bien hechos que no son tan recientes, pero cuyas consecuencias vemos aún hoy (y muy probablemente las suframos en el futuro).Se trata de la soberbia; la cual suele ser una muy mala consejera para hacer las cosas... y si a alguna razón de fondo quisieramos encontrar para la situación actual de desconcierto, conflicto y desesperanza después de la primera vuelta electoral (periodo de "entre-vueltas" si se quiere), podríamos señarla con el dedo acusador y decir "ella fue!".

Y la verdad es que en cierta medida, cada protagonista de este -realmente sorprendente- episodio (aunque la verdad, no sé por qué me siguen sorprendiendo estas cosas) en algún momento ha actuado guíado por este vicio, a menos que sean en efecto o mentirosos empedernidos (jeje...!) o simplemente débiles mentalmente (jajajaja!). Bueno, bueno, pueden ser las tres cosas.

Tenemos entonces esa típica actitud de "yo mismo soy" que envance la conciencia y se ha manifestado en los distintos actores de esta tragicomedia:
-La soberbia de los tres tristes tontos que no se pudieron poner de acuerdo y llevar aunque sea una propuesta democrática y moderna a la segunda vuelta...
-La soberbia de la orgullosa hija del Shogún encarcelado, que blandió tanto el orgullo por los pecados del padre que ahora que hace el deslinde nadie le cree...
-La soberbia del "buen soldado" que se jura "comandante", y desde la cuna se siente destinado a la transformación del Perú hacia una autonomía de espaldas a intereses extranjeros... con la ayuda de otros intereses extranjeros!
-La soberbia en específico del "cholo sano y sagrado", que ayuda ahora a quien antes era el "salto al vacío"; diciendo que "no apoya a nadie" pero le presta técnicos para que gane (despés por qué lo fastidian de borracho).

Por último quería mencionar otro tipo de soberbia, y esta es una opinion totalmente personal. La del otro protagonista de este triste episodio: el electorado. No de todo el electorado, evidentemente; sino de aquel que se siente por encima de esta decisión; de los cátaros que no pueden mancharse las manos marcando las detestables caras de los contendores. Para ellos les tengo una noticia: uno de esos dos señores va a ser el proximo presidente del Perú. Hagan un esfuerzo, emitan un juicio y decidan quién es (y que asco me da usar un cliché tan grande) "el mal menor".
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