Luego de más de ciento veinte días de una casi inexistente gestión municipal -en la cual las tímidas iniciativas vienen de aplicar cosas que se han hecho ya en Bogotá por ejemplo, con Mockus- la Sra Villarán nos lanza este hueso, esta distracción con la esperanza de que veamos que está haciendo algo, con un tema que quizá le vacile a una porción moralmente cuestionable de la sociedad limeña, pero que está fuera de lugar por varias razones...
La primera, evidentemente, es la razón moral. No hay que ser especialmente religioso para darse cuenta que hay actitudes y actividades menos aceptables y deseables desde un punto de vista social. Si bien algunos alcalduchos proponen su territorio como posible ubicación, nadie como usuario la quiere cerca de su casa, porque la gente sabe que de alguna manera no es algo correcto, es algo que se hace a escondidas. Algo malo que algunos se han acostumbrado a hacer. Los defensores de la propuesta hablan de "hipocresía" de los que se oponen sabiendo que igual todos lo hacen. ¿Todos? No me parece. Para empezar, estoy casi seguro de que la alcaldesa, por ejemplo, no lo hace. Yo tampoco, y la mayoría de mis amigos y familiares tampoco.

Cuando las estructuras y leyes amparan una actividad, trae como consecuencia una desinhibición moral que antes se daría con mayor dificultad y refuerzan la idea de que es "socialmente aceptable". ¿Cómo promover entonces una actividad que denigra de esa forma sobre todo a las mujeres? ¿Cómo avalar institucionalmente una actividad que es expresion de la vanalización y monetarización del don de la sexualidad humana? La respuesta esta en la misma figura de Susana Villarán: una política socialistoide y liberal de esas que piensa que al pueblo no se le puede enseñar nada y que hay que armar un buen marco legal para amparar sus vicios, legalizando cosas atroces como el aborto, relaciones con menores de edad y el consumo de drogras; vicios que no necesariamente practican pero que en su 'sensibilidad' social no pueden negarle al 'pueblo indomable'.
El otro aspecto es más programático-administrativo. Como bien dicen los defensores de la iniciativa, es verdad que muchas ciudades importantes en el mundo tienen su zona rosa... pero también es verdad que tienen los temas más importantes resueltos antes de pensar en trivialidades: cuentan con sistemas de transporte integrados y eficientes, cuentan con infraestructura peatonal de calidad, suficientes áreas verdes y seguridad en las calles; que son precisamente los temas que nos interesan a los limeños que no votamos por ella, y me imagino que a los que sí votaron por ella también.
Ese es quizá el problema de cuando un "pitufo" logra convertirse -no por mérito propio- en el "outsider" que escala posiciones y arrebata la elección. Cómo no se imaginaba que en verdad podía ganar nunca se puso a pensar en qué iba a ser si es que esa remota posibilidad en verdad se daba. Y ahora los limeños estamos sufriendo las consecuencias. Gracias Bayly!
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